Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

LA WEB DE JOSE DE NIREBLOG
Aca vas a encontrar,detodo un poco,politica,economia,humor,fotos,animacion es,y todo lo que se me ocurra o vea en el momento,-

12/07/2009 GMT 2

Los políticos corruptos son un pésimo ejemplo para la sociedad

joseko1955 @ 00:22
Autor: Mario Ablin

El Tribunal de Distrito de Tel Aviv condenó al ex-ministro de Finanzas Abraham Hirchson a cinco años y cinco meses de prisión, luego de haber sido declarado culpable del robo de 1,8 millones de shékels de la Federación Nacional de Trabajadores. Hirchson fue condenado por los delitos de hurto, robo, fraude, abuso de confianza y falsificación de documentos corporativos. Concomitantemente, y sin conexión alguna con el caso del ex titular de Finanzas, la Corte Suprema de Justicia condenó a otro ex ministro, Shlomo Benizri, a cuatro años de prisión por cargos de corrupción y cohecho.
Benizri, diputado y miembro del partido religioso Shas fue sucesivamente titular de las carteras de Salud Pública y de Trabajo entre los años 1999 a 2003. La conjunción de estos dos fallos judiciales y la severidad de las penas impuestas a los ex ministros procesados demuestran el creciente rigor de las instancias judiciales hacia delitos de corrupción en instituciones de Gobierno.
Los casos de los ex ministros Hirchson y Benizri son parte de un fenómeno más amplio de inconducta personal que aqueja a sectores de la clase dirigente de Israel y a partir de esos casos fallidos el mal ejemplo se proyecta hacia abajo, afectando a ámbitos diversos de la sociedad. En ese sentido en los últimos años se han acumulado los titulares de prensa que anuncian escándalos, e incluso delitos, protagonizados por figuras nacionales de primera línea.
Entre otros, un ex presidente acusado de abusos sexuales; un ex primer ministro sospechoso de cobros indebidos de sumas de dinero; un ex ministro condenado por forzar un ``beso a la francesa'' a una de sus empleadas; un titular de Relaciones Exteriores investigado por blanqueo ilegal de capitales, y ésa es solo una enumeración parcial del listado de la vergüenza” que imponen a la sociedad israelí ciertos personajes descarriados.
Esas figuras representativas, con su inconducta, desprestigian al país, generan una imagen distorsionada de Israel ante el mundo e irradian un pésimo ejemplo para el ciudadano común, especialmente la generación joven.
Los efectos del mal ejemplo de algunos dirigentes se proyectan a la sociedad toda, alientan la corrupción en el aparato público, promueven una mentalidad de enriquecimiento personal a cualquier costo”, hacen aumentar las tasas de criminalidad, provocan la confusión y el desaliento en el público con un correlativo debilitamiento de las normas y valores que sustentan la existencia colectiva. En términos sociológicos, la crisis de confianza de un amplio sector de la ciudadania hacia el liderazgo político, alentada por la inconducta personal de muchos dirigentes, coloca, en cierto modo, a la sociedad israelí en una situación de anomia. El concepto de anomia, formulado por primera vez por Emile Durkheim, alude al derrumbe del sistema normativo de una sociedad determinada, situación que priva a los individuos de un sistema de referencia que ordene sus conductas. Si no hay normas orientadoras entonces todo vale”, ya que no existen límites ni es posible orientar la conducta personal según una brújula moral que apunte al norte de lo correcto”. Tradicionalmente, la función de apuntalamiento del sistema normativo de una sociedad se lleva a cabo por medio de la ideología social, sistema de ideas y valores que resulta instrumentado en la realidad a traves de las elites sociales. En el caso de Israel, ambos elementos que podrían actuar como medios de prevención de la anomia social, están en crisis. Por un lado, la ideología sionista tradicional está siendo crecientemente confrontada por una cultura hedonista-globalizadora-individualista que neutraliza los grandes ideales ” en pos de intereses personales estrechos, y por otra parte las elites, en tanto agentes de liderazgo social, se ven crecientemente debilitadas. El Estado como la entidad socio-política que estructura las relaciones de poder de forma institucional, concentra instancias como la educación, la cultura y el orden jurídico, los cuales sirven como instrumentos para difundir e imponer un discurso que establezca un sistema codificado de valores.
A ese respecto, el Estado de Israel se muestra crecientemente debilitado para cumplir dicha función, resultando agravada esa situación por un ahondamiento de la brecha existente entre los sectores religiosos y laicos en Israel, situación que impide la conformación de un paquete de valores” que sea unánimemente aceptado por todos los miembros de la sociedad.
Al respecto, el sociólogo Oz Almog señala que en Israel se están formando dos sistemas culturales alternativos que incluyen valores, símbolos y mitos, los cuales presentan dos alternativas al antiguo sistema sionista. Esos dos sistemas, opuestos radicalmente uno al otro, se confrontan entre sí, a veces en forma violenta: el sistema religioso que es etnocéntrico y esencialmente conservador. El otro es el sistema capitalista democrático que es de naturaleza liberal y global. A la debilidad del Estado de Israel como codificador de valores” se suma la debilidad creciente de las elites.
El politólogo italiano Wilfredo Pareto, expositor clásico y creador de ``la teoría de las elites'', definió a aquellas como un grupo de personas con cualidades extraordinarias, más allá de la calidad ética o la utilidad social de dichas cualidades, que se diferencian de la mayoría de la población por la capacidad óptima que tienen en cada rama de la actividad humana”.
Es decir, se habla de un estamento directivo que no sólo debe ser mejor profesionalmente sino también el mejor como ser humano, el más moral, el más comprometido, el de ideas más claras, el de conducta más recta. El proceso dual que afecta a Israel, caracterizado por el debilitamiento de la ideología sionista junto con el ocaso de las elites políticas y sociales, se proyecta en numerosos aspectos de la vida social: la corrupción en el aparato del Estado, la inconducta personal de ciertos dirigentes, el aumento de la violencia cotidiana, el desorden e indisciplina en muchos ámbitos, la crisis del sistema educacional, la creciente brecha socio-económica entre sectores de la población, el desmantelamiento del aparato público de bienestar social, el nivel de criminalidad en ascenso; esos son algunos de los fenómenos que ensombrecen a la sociedad israelí actual.
El país requiere un cambio de rumbo, se hace necesario un nuevo liderazgo político que reencauce la voluntad colectiva, aplique normas estrictas de moral pública, dirija y oriente a la nación.
Un liderazgo que esté capacitado para garantizar la seguridad de los ciudadanos a través de una decidida lucha contra la delincuencia, que refuerce la base democrático-civil del Estado, que reestructure el sistema educacional sobre una base de aliento a la excelencia personal y a la profundización de los conocimientos, que aplique normas drásticas de honestidad en el ejercicio de la función pública, y también que promueva el desarrollo económico sin olvidar a los más necesitados.

Trackback URI

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis