La mafia, dueña del célebre Café de París
Elisabetta Piqué
Corresponsal en italia
ROMA.- No tienen límites los tentáculos de la ´Ndrangheta, la poderosa mafia calabresa, que al parecer hasta ha llegado a adquirir el legendario Café de París de la Via Veneto, sitio conocido en todo el mundo y símbolo de La dolce vita , de Federico Fellini.
Según reveló ayer el diario La Repubblica , varias familias de importantes clanes calabreses en los últimos dos años han invertido miles de millones de euros -fruto de su rentable tráfico de estupefacientes y de armas- no sólo en el exterior, en países como Alemania, Holanda y Brasil, sino también en el carísimo y exclusivo centro histórico de esta capital.
Después de arduas investigaciones, la policía tributaria de las fiscalías de Roma y Reggio Calabria descubrieron que decenas y decenas de restaurantes, pizzerías, locales varios y empresas alimentarias de Roma "hablan calabrés". Es decir, son el resultado del reciclado de dinero obtenido por el crimen organizado calabrés gracias a sus negocios internacionales.
"Continúa sin freno la invasión de la 
El tradicional Café de París Foto:Archivo
´Ndrangheta en la capital, la presencia de las ndrine (subclanes) y de afiliados a las cosche (grupos) calabresas de la provincia de Reggio Calabria es señalada en diversos puntos del centro histórico de Roma", indica un informe de la policía tributaria aparecido en La Repubblica .
"Se consolidan en el territorio romano algunas presencias que constituyen la fase terminal de las actividades económico-financieras de las ndrine de las localidades de la Locride y de la Piana de Gioia Tauro, que miran siempre con más atención a la capital, a sus intereses económicos, y reciclan allí ríos de dinero de procedencia ilícita", agrega.
Preciada meta
Así, por el módico precio de seis millones de euros, la ´Ndrangheta hasta pudo poner sus garras sobre el célebre Café de París de la Via Veneto, que paradójicamente queda muy cerca de la sumamente vigilada y blindada embajada de Estados Unidos en Italia.
En las décadas del 50 y el 60, el Café de París se convirtió en uno de los lugares más mundanos de la Ciudad Eterna y en una de las metas más preciadas de la farándula de ese momento. No por nada Fellini, amante del lugar, lo inmortalizó en La dolce vita , película que cumple justamente ahora medio siglo de vida con celebraciones de todo tipo.
A través del calabrés Damiano Villari, habría sido el grupo de los Alvaro-Palamara de Sinopoli el que logró hacerse de este mítico lugar, que al parecer últimamente también ha cerrado sus puertas para ser restaurado y reestructurado, y reabrirá en diciembre.
Pero el Café de París no es el único lugar preciado de esta capital en poder de la ´Ndrangheta, que es tan fuerte que hace ya varios años superó a la Cosa Nostra siciliana.
De evidente gusto refinado, la criminalidad organizada calabresa también sería dueña del famoso restaurante Alla Rampa, que queda nada menos que a metros de la bellísima Piazza di Spagna.
Con personal exclusivamente calabrés, el sitio es manejado por Domenico de Giorgi, otro calabrés que según los investigadores es curiosamente llamado "Berlusconi" o " Il Professore ", que, vestido siempre en forma muy elegante, al parecer ficha a todos los clientes, que tienen severamente prohibido utilizar tarjetas de crédito.

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